es increible que aun despues de todo siga encadenada a los pilares de tu nombre, sentada en una roca a la mitad del destino, ciega de olvidos, de recuerdos frios anclados en algun lugar de mi memoria, tengo miedo que la bifurcacion de nuestros caminos nos traiga con sigo un sendero lleno de soledades, pero realmente prefiero una soledad mutilante antes de volver a caer de rodillas suplicando al tiempo clemencia, agotando por ti mis lagrimas las mismas que podrian servir para marcar existencias, en vez de batirme a duelo con tu negra clarida
consuelo parra

